Con la bendición de Dios, y el poder de la Fe, conectémonos cada día, con más determinación y más conciencia con el espíritu sagrado de la dominicanidad.
No miremos atrás, el agua pasada no mueve el molino. Nuestros actos de hoy son los determinantes.
Hoy, y cada día, hagamos lo que Juan Pablo Duarte, Gregorio Luperón, y Ulises Francisco Espaillat; en similar situación, harían.
Cada dominicano con sus actos y sus decisiones diarias construye lo que somos. Lo que seremos.
Porque la República Dominicana no es más que el reflejo de la sumatoria de la voluntad de los Dominicanos.
Rescatemos la sonrisa, la fraternidad, el saludo al otro, y el patriotismo, la fuente de esa hermandad que por siempre nos ha caracterizado, lo que realmente somos.
Somos unos de los pueblos más heroicos de la tierra. O como dijo Abrahán Lincoln, por nuestro éxito contra uno de los ejércitos más poderoso de la época al derrotar en la guerra de la restauración al ejército español; “Es un pueblo de valientes”.
Nunca ha sido fácil. Somos un pueblo heroico y patriota, porque siempre han aparecido héroes que han defendido la patria. Y un héroes es un ciudadano común, que decide cumplir con su deber.
Que cada dominicano despierte el Trinitario que lleva dentro. El momento lo requiere, la patria lo necesita, el momento lo demanda.
Por: Milton Olivo.
