Manejo mediático del cólera

A lo largo de toda la historia, cuando no existen epidemias o situaciones que afectan a la salud pública de la población, el Ministerio de Salud Pública aduce que eso obedece a los programas preventivos del Ministerio.


Cuando surgen brotes epidémicos de enfermedades, el Ministerio de Salud Pública aduce que la culpa es de las instituciones de agua potable. Esa ha sido una posición que se ha mantenido en el tiempo. La epidemia del cólera no podía ser la excepción. 

En el año 1991 se produjo un brote de cólera en el Perú. El gobierno de entonces hizo lo que tenía que hacer. Primero crear un cordón sanitario para evitar que cualquier persona que viniera de Perú penetrara a territorio dominicano sin ser evaluado. Si llegaba algún pasajero precisamente de las localidades donde se habían detectado brotes de cólera, era detenido en el aeropuerto y se le sometía a todos los exámenes, para ser ingresado inmediatamente a un hospital a recibir el tratamiento adecuado, en caso de dar positivo.

Sabemos que el caso actual es más complejo, porque se introduce al país por la masiva migración de haitianos cuya nación había sido afectada por un sismo, y dada la porosidad de nuestra frontera. La causa del brote de cólera en Haití fue ocasionada por soldados nepaleses que descargaron desechos domésticos en una de sus pocas fuentes hídricas.

Una vez detectado el brote, se debió hacer lo imposible para establecer el cordón sanitario. Ahora bien, lo lamentable es que en estos momentos el Ministerio está adoptando acciones mediáticas, para consumo de la ciudadanía.

El Ministerio de Salud Pública militariza los ríos y prohíbe la venta de agua a granel, en los camioncitos que la distribuyen en los barrios. Dos errores. 

Lo sensato hubiese sido definir un protocolo en el que se obligara a los vendedores a granel echarle cloro HTH al agua, y que mediante un comparador de cloro, utilizando el producto químico llamado ortotolidina, se verificara la potabilización del agua, antes de ser adquirida por un usuario. La presencia de cloro en el agua garantiza la ausencia de algún germen patógeno. Estoy seguro que los vendedores de agua hubieran cooperado. El comparador de cloro se vende bastante barato en las empresas que expenden artículos para piscinas.

El cólera no se transmite única y exclusivamente por el agua. Aunque todos sabemos que el agua no tratada o mal manejada puede ser vehículo de transmisión de enfermedades, los barrios más pobres no comprarán agua de botellones porque los camioncitos no oferten el líquido. Su presupuesto se lo impide. Como resultado la situación se agravará, porque los residentes en esos barrios tomarán el agua para consumo humano directamente de las llaves, tenga o no cloro, como hacen los niños pobres que van a las escuelas públicas, durante todo el año escolar.

Tengo entendido que en México no se le suspende el agua a ningún usuario, porque se parte de la premisa que la suspensión ocasiona gastos de salud pública mayores que la deuda por la factura de agua. Simple y llanamente se le reduce la oferta, mediante la colocación de una arandela en la tubería para reducir el caudal. Se le deja el caudal de salud pública.

Por otra parte, todavía los ingenieros sanitarios no se han puesto de acuerdo, sobre qué es más importante, si la calidad o la cantidad. Por ejemplo, si se lavan vegetales con diez centímetros cúbicos (cc) de agua esterilizada o que haya pasado por un proceso de ósmosis, es seguro que no se logre la misma higienización que si se utilizaran tres galones de agua tomada directamente de la llave pública. En el último caso se logran resultados más satisfactorios. En estos momentos reducir la cantidad de agua es agravar la situación.

En todas partes del mundo, mucho más en países como la República Dominicana, es prácticamente imposible encontrar cloro en el sistema de abastecimiento de agua del hogar más remoto. En las naciones desarrolladas existen largas góndolas en los supermercados sólo con agua embotellada. Mi hermano reside en New Jersey, y en el sótano de su casa siempre hay varios huacales de agua embotellada.

Por lo menos en la capital, el agua que entrega la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo es potable. Lo que ocurre es que por la rotura e intervención de la red por parte de ciudadanos desaprensivos, se contamina el agua. Una prueba al respecto, es el hecho de que las grandes empresas vendedoras de agua, se han colocado a la entrada del agua en la capital, antes de su ingreso a la red, para tomarla directamente, y aplicar el mínimo tratamiento, si es que lo requiere.

Aunque el cólera puede ser considerado como enfermedad hídrica, es decir asociada con el agua, los factores que influyen en la transmisión por esta vía son los siguientes :

1. Transmisión debido a la falta de higiene en el manejo y manipulación de los alimentos dentro del hogar, por personas que hagan sus necesidades fisiológicas y no se laven las manos.
2. Transmisión debido a la falta de agua o a una dotación deficiente : La falta o el suministro de una dotación baja e irregular de agua potable y consecuentemente la pobre higiene personal crean condiciones adecuadas para su propagación.
3. Transmisión a través del agua, que actúa como un vehículo pasivo para el agente infeccioso.
4. Deficiente saneamiento de los desechos.

Si se ha producido contaminación a través de fuentes de agua, la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública debe identificarlas por su nombre e informar su ubicación, para adoptar los correctivos pertinentes, y alertar a la población para evitar que otros puedan contagiarse con la enfermedad, utilizando las mismas fuentes. El método más fácil para saber si un curso de agua está contaminado, es determinar la presencia de heces humanas, fácilmente identificables por la presencia del Echerichia coli, que representa el indicador por excelencia de la contaminación por heces fecales, y consecuentemente la posible presencia de la bacteria del cólera.

Las informaciones que se obtengan deben correlacionarse con otros factores circundantes, para precisar las causas que producen el cólera, ya que en muchas ocasiones en las localidades donde hay deficiencias en el sistema de abastecimiento de agua, puede haber otros problemas asociados como es la deficiente higiene personal.

Estamos de acuerdo en que se implemente una campaña para potabilizar el agua en situaciones como la presentada, pero la campaña fundamental es transmitir mensajes de higiene dentro del hogar, tapar los alimentos lavarse las manos cuando se va al sanitario, evitar la ingesta de alimentos sin cocinar, como las ensaladas, y evitar la disposición de heces fecales en cañadas, ríos, arroyos, etc.

Aunque el cólera es una enfermedad diarreica muy aguda, no es una enfermedad mortal, salvo en personas con problemas de nutrición. Por eso la atención de salud pública debe estar orientada a los estratos más bajos de la población.

Con respecto a la militarización de los ríos, es una medida que sólo procura protagonismo mediático, porque habría que colocar un militar cada cinco metros, desde su nacimiento hasta su desembocadura. Imagínense el río Yaque del Norte, el más importante de la República, altamente contaminado, cuya cuenca tiene una superficie equivalente al 15% del territorio de la República, 7,500 kilómetros cuadrados, que sólo en la ciudad de Santiago tiene una longitud de 47 kilómetros, y gran parte dentro del casco urbano, donde recibe todo tipo de desechos. Este río que sólo Dios es más importante que él, recorre las comunidades de Mao, Valverde y La Vega, y desemboca en la costa norte del país, con un enorme caudal de 88 metros cúbicos por segundo.
El manejo de cólera debe ser científico, no sensorial. Para prohibir bañarse o consumir agua de un río, se deben hacer los análisis correspondientes para determinar si realmente está infestado. 

Si Salud Pública continúa de esa manera habría que tomar estas otras medidas : 

• Prohibición del saludo entre las personas. Si una persona afectada ha ido al sanitario y no se lava las manos, puede transmitir la enfermedad. Lo peor, hay personas que son portadores sanos. 
• Prohibición de ciertas prácticas sexuales orales.
• Limpiar los manubrios y cerraduras de los baños públicos cada vez que salga una persona del sanitario. Tengo un amigo que acude a los moteles con una botellita de cloro, para limpiar los interruptores y manubrios. No es un chiste.
• Prohibición de bañarse en las piscinas. Principalmente en las piscinas de plásticos que se abren al aire libre en los barrios, con agua estancada, a la que los niños y adultos entran directamente, sin previamente ducharse.
• Prohibir la ingesta de alimentos a vendedores ambulantes. Los patrones culturales del dominicano hacen difícil esta medida, ya que muchos salen de su casa a desayunar consumiendo por ejemplo alimentos jugo de naranja de manos de haitianos, exprimida sin ningún tipo de higiene.
• Prohibir el consumo de agua de los bebederos con botellones.

Sobre el particular, es interesante hacer resaltar que en un estudio que hiciera el desaparecido Instituto de Tecnología Industrial, hoy convertido en el Instituto de Biotecnología e Innovación, por los años noventa, se demostró que el 97% de los bebederos de agua estaban contaminados con Echerichia coli, indicadores de contaminación fecal.

Y así tendríamos un largo etcétera de locura, ni siquiera comparable con el amor de Florentino Ariza por Fermina Daza, en la obra de García Márquez, El Amor en los Tiempos de Cólera.

Para enfrentar la situación, Salud Pública debe implementar las siguientes medidas : 

1. Mucha educación a la ciudadanía, para que adopte prácticas de higiene. Profunda educación. Reconocemos que la gente no coopera, por su misma formación educativa.
2. Contar con los medicamentos esenciales para el tratamiento. Los recursos no pueden faltar. 
3. Trabajar con los ayuntamientos del país para que haya un manejo adecuado de la basura. Las moscas pueden transmitir el cólera.
4. Procurar acorralar la enfermedad. Cómo?

En una epidemia de cólera en Inglaterra, se logró detectar las casas de los afectados, de la manera más simple. Se aislaron circuitos de la red del alcantarillado y se sometieron a análisis periódicos las aguas residuales que circulaban por la red. Esto puede hacerse a través de los registros. Los puntos donde se detectó la bacteria fueron acorralados hasta llegar al punto de descarga.

Salud Pública puede hacer mapas de riesgo con los lugares donde residen los afectados de cólera para acorralar la enfermedad, a fin de evitar que se vuelva endémica y el presupuesto de la cartera se gaste fundamentalmente para enfrentar la enfermedad, durante los próximos diez años.

Por: Ing. Salvador Ramírez Peña

1 comentarios

  1. Acabo de leer su artículo, señor Ramírez.
    Me tomo la libertad de felicitarle, no sólo por su gran conocimiento de la gramática española y su notable inteligencia, sino por el manejo y el dominio del tema que trata en el mismo.

    En muy pocas ocasiones he tenido la oportunidad de leer, no sólo en Internet (y pongo mucho énfasis en este medio), sino también en periódicos, temas bien planteados, que demuestran el dominio de quien escribe.

    Es lamentable que nuestros ciudadanos sean cada vez más reacios a leer y menos proclives a desarrollar el tan importante área del lenguaje. Esta será, indudablemente, una de las razones por las cuales el cólera hallará en nuestro país la vía libre para la propagación masiva. Es difícil luchar contra un pueblo sin educación.

    Nuevamente le felicito y le reitero que me ha encantado sobremanera su artículo, el cual he leído detalladamente, de principio a fin.

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